Invirtiendo en el S&P 500: ¿Cuánto podrías ganar en 20 años?

El índice S&P 500 ha sido durante mucho tiempo uno de los indicadores más conocidos del mercado bursátil estadounidense, y varios fondos mutuos y fondos cotizados en bolsa (ETF) que replican pasivamente el índice se han convertido en vehículos de inversión populares. Estos fondos no buscan superar el rendimiento del índice mediante la negociación activa, la selección de acciones ni la sincronización del mercado; en cambio, se basan en la diversificación inherente del índice general para generar rentabilidad.

De hecho, a largo plazo, el índice suele generar mejores rentabilidades que las carteras de gestión activa, especialmente después de considerar impuestos y comisiones. Entonces, ¿qué pasaría si invierto en el S&P 500, utilizando un fondo indexado durante 20 años?

El índice S&P 500 se considera un indicador de la economía estadounidense.

Es una medida amplia de las grandes corporaciones que cotizan en los mercados bursátiles estadounidenses.

Mantener pasivamente el índice durante períodos más largos suele generar mejores resultados que operar activamente o seleccionar acciones individuales.

El S&P 500 suele generar mejores rentabilidades a largo plazo que las carteras de gestión activa.
El rendimiento pasado no es un indicador de resultados futuros, los inversionistas pueden utilizar datos históricos para plantear escenarios hipotéticos.

Un escenario hipotético.

Tomemos un ejemplo histórico: Poco después de que Donald Trump se postulara a la presidencia de los Estados Unidos de America, la prensa se centró en su patrimonio neto. En 2024, los expertos financieros estimaron su patrimonio neto en 7.500 millones de dólares. Uno de los pilares de la campaña de Trump fue su éxito como empresario y su capacidad para generar tal riqueza. Sin embargo, expertos financieros señalaron que si Trump hubiera liquidado sus propiedades inmobiliarias, estimadas en 500 millones de dólares, en 1987 y las hubiera invertido en el índice S&P 500, su patrimonio neto ascendería a 13 000 millones de dólares en 2015.

Esta es una de las razones por la que cada vez más inversionistas recurren a fondos indexados que simplemente buscan igualar el rendimiento de este índice. Si Trump lo hubiera hecho en 1987, habría multiplicado por 26 su inversión, con una tasa anualizada media del 12,3% al asumir el cargo en 2015 (de 1987 a 2015, fecha de cálculo del patrimonio neto proyectado).

Un ejemplo más de cómo el índice S&P 500 sigue siendo el estándar para medir el rendimiento de todas las inversiones. Los gestores de inversiones cobran grandes cantidades de dinero para generar rentabilidades superiores a las del S&P 500 para sus carteras, pero, en promedio, la mayoría no lo consigue.

Uso de la retrospectiva para predecir el rendimiento futuro.

Dado que el rendimiento pasado no es un indicador del rendimiento futuro, nadie puede predecir si el mercado bursátil se comportará de la misma manera en los próximos 20 años. Sin embargo, se puede utilizar el rendimiento pasado para crear escenarios hipotéticos que permitan considerar posibles resultados.

Una de las razones por las que es imposible predecir la rentabilidad del mercado bursátil a largo plazo es la existencia de cisnes negros. Los cisnes negros son eventos catastróficos e inesperados que pueden alterar el curso de los mercados en un instante y cuyo impacto puede sentirse durante años. Estos eventos se denominan cisnes negros porque ocurren con poca frecuencia, pero con la suficiente frecuencia como para que deban tenerse en cuenta al proyectar el futuro. Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 fueron un evento de cisne negro que impactó la economía y los mercados durante años. Otros ejemplos de eventos de cisne negro son la crisis financiera mundial de 2008 y la pandemia de COVID-19 que estalló a nivel mundial en marzo de 2020.

¿Qué pasaría si invierto en el S&P 500, utilizando un fondo indexado durante 20 años?

A pesar de estos eventos sin precedentes, el Standard & Poor’s 500 logró generar una rentabilidad anual total del 8,06% con dividendos reinvertidos. La rentabilidad total durante este período fue del 409,13%, lo que significa que una inversión de 10,000$ realizada a principios de 2001 habría sido de 50,913,05$ a finales de 2021.

¿Por qué es el S&P 500 una buena inversión a largo plazo?

El S&P 500 es uno de los indicadores más seguidos del mercado bursátil estadounidense. Es un referente para muchos fondos y gestores de cartera importantes. De 1950 a 2023, el S&P 500 arrojó una rentabilidad media anualizada del 11,34%.

¿Cuál es una forma económica de invertir en el S&P 500 en México?

Una de las formas más accesibles y eficientes de invertir en el S&P 500 en México es a través de un Plan Personal de Retiro (PPR). Este esquema no solo permite acceder a ETFs que replican el desempeño del índice, sino que también ofrece beneficios fiscales significativos, como la deducción de impuestos sobre las aportaciones realizadas.

A diferencia de abrir una cuenta en una casa de bolsa y pagar comisiones por cada operación, un PPR facilita la inversión de manera estructurada, con aportaciones periódicas y sin la necesidad de gestionar activamente la compra y venta de activos. Además, al mantener la inversión por el horizonte recomendado de 20 años o más, se maximizan los efectos del interés compuesto y la rentabilidad histórica del índice, al tiempo que se construye un patrimonio sólido para el retiro.

Si buscas una estrategia accesible, fiscalmente eficiente y diseñada para el largo plazo, un PPR con inversión en ETFs del S&P 500 es, sin duda, la mejor opción en México.

¿Invertir en el S&P 500 es menos arriesgado que comprar una sola acción?

Generalmente, sí. El S&P 500 se considera bien diversificado por sectores, lo que significa que incluye acciones de todas las áreas principales, incluyendo tecnología y consumo discrecional. Esto significa que las caídas en algunos sectores pueden verse compensadas por las ganancias en otros.

En una de sus cartas anuales a los accionistas, Warren Buffett incluyó un extracto de su testamento que ordenaba que la herencia de sus hijos se depositara en un fondo del índice S&P 500 porque “los resultados a largo plazo de este portafolio serán superiores a los obtenidos por la mayoría, ya sean fondos de pensiones, instituciones o personas que emplean gestores con comisiones elevadas”.